La obra Me·de·as se plantea como una posibilidad de revisitar el personaje clásico para actualizarlo, situarlo en nuestro contexto, aventurarnos a escribir una serie de versiones desobedientes en torno suyo: Medea encarnada por mujeres que subvierten el mandato patriarcal de distintas maneras. Pero también, es la necesidad de retomar la fuerza de lo trágico para que su potencia exprese la fuerza de la celebración y del duelo colectivo a través del canto, el baile y la coralidad.
A través de una escritura escénica en la que se chocan y tensionan textos clásicos y perspectivas actuales, la obra se plantea un ejercicio coral que narra de manera episódica, fragmentada y colectiva. El cuerpo y la palabra construyen junto a la materialidad visual y sonora un mosaico que renueva en cada escena una Medea para que esta vuelva, cada vez, a desintegrarse en la multitud de cuerpos que la encarnan. El tema central de la obra es la maternidad: el vínculo madre-hija que se expone en su carácter heterogéneo y complejo para impugnar el discurso dominante que ha pesado históricamente sobre el cuerpo femenino. Nos preguntamos por las maneras en las que se construyen los vínculos afectivos, en los que se viven los desarraigos y también, en las formas en las que las mujeres nos sostenemos las unas a las otras.